octubre 18, 2005

LOS MAESTROS Y LA INVESTIGACIÓN. Aportes desde el pensamiento complejo

Lograr una educación de calidad que sea a la vez equitativa es uno de los retos más significativos de nuestro tiempo. Así lo ha reconocido el último Foro Mundial que se realizó en Dakar en el 2000. Sin embargo, una de las debilidades fundamentales de nuestros sistemas educativos es que muchas veces no hay condiciones para que los actores de la educación puedan ir resolviendo, en la misma práctica cotidiana, los problemas que se presentan. Algunos creen que esto será posible sólo si se impulsa la creación de comunidades de aprendizaje en las escuelas. En otras palabras, es urgente que tanto directivos como docentes, con el apoyo de los padres de familia y la comunidad en general, compartan una misma visión de su trabajo y tengan altas expectativas sobre lo que esperan de los niños o adolescentes.

El desarrollo de comunidades de aprendizaje supone una nueva comprensión de la profesión docente, no sólo de parte de las autoridades, sino de parte de los mismos docentes. Como señala Rosa M. Torres, “restituir a la institución escolar su función primordial, que es la enseñanza y el aprendizaje, la democratización del conocimiento, la integración y la transformación social, la identificación y el desarrollo del potencial de los alumnos, el aprender a aprender y a disfrutar del aprendizaje. Éste es el contexto institucional para el ejercicio y desarrollo de la docencia como una actividad profesional”. Nuestra apuesta es que, en la medida que los docentes se integran como comunidad investigadora, pueden ir transformando efectivamente la educación y mejorando las condiciones del aprendizaje.
En tal sentido, es relevante preguntarnos qué significa investigar y cómo puede ser un proceso significativo para el docente en medio de las exigencias cotidianas de la escuela. Es sabido que la indagación y la tarea propia de investigación no son tareas fáciles en medio de la rutina y las múltiples exigencias que vive el maestro.

Descargar documento completo en: http://us.f2.yahoofs.com/bc/42cefe8e_1776a/bc/docentes.doc?bfWAcVDBY2Kca5Lz

octubre 10, 2005

ALLÍ EN LO HONDO. El pensamiento complejo y los retos de la educación

Se nos ha propuesto abordar el tema de la complejidad a partir de problematizar nuestro propio conocimiento. ¿Cómo abrirnos a un nuevo paradigma del conocimiento a partir de las structuras que ya tenemos? Es como querer poner el vino nuevo en los odres viejos, como lo decía la parábola evangélica.
Sin embargo, a medida que hemos ido reflexionando sobre este tema de la complejidad vemos que no hay otra forma de asumir este reto y que el nuevo camino se va dibujando en medio de la bruma del anterior. Por ello, hemos asumido la actitud de aquél que emprende un viaje, y que está abierto tanto a la novedad como a la incertidumbre. Y así como el texto que se nos sugirió partía desde la filosofía, yo propongo partir desde la educación para abordar aquello que Gonzalo Gutiérrez ha llamado "el nuevo paradigma en gnoseología". Este punto de partida es relevante porque, según Federico Mayor, Director de la UNESCO, "la educación es ‘la fuerza del futuro’... ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio."


Ver artículo completo en
http://www.reduc.cl/reduc/bolanos1.pdf

octubre 05, 2005

AL PENSAR SE HACE CAMINO. Crónica de un viaje a Santiago


“...lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida”
(Silvio Rodríguez.
Canción del Elegido)

Una de las lecturas clásicas de la escuela primaria en el Perú es una crónica de costumbres escrita el siglo pasado por uno de los autores claves de la literatura peruana, Felipe Pardo y Aliaga. La crónica se titula “El Viaje del Niño Goyito” y es una parodia de las costumbres de la clase privilegiada limeña. Goyito es un hombre de más de 50 años y se prepara para un viaje a Chile. Los prolegómenos del viaje duran como 6 meses, y el acontecimiento se convierte en un hito importante para marcar el tiempo: -- ¿Cuándo fue el matrimonio de tal? –- Déjame ver... fue cuando el niño Goyito acababa de partir para Chile, cargado de equipajes, y con encargos para medio mundo.
Si bien el viaje de Goyito a Chile es una parodia del inmovilismo de la burguesía limeña, más cercana al virreinato que a la modernidad, lo cierto es que los viajes y la manera de viajar han cambiado radicalmente. Hasta hace algunas décadas viajar era una tremenda aventura, que debía ser preparada con la minuciosidad con que hoy se preparan los viajes espaciales. Hoy no. La facilidad y velocidad de las nuevas tecnologías y medios de comunicación y transporte han hecho de los viajes un asunto cotidiano. El avión (esa maravilla del siglo XX) nos permite desayunar en un país y almorzar en otro, casi sin darnos cuenta.
Los viajes, sin embargo, siguen siendo una experiencia existencial inefable. Si bien ciertos funcionarios o ejecutivos de negocios, o esa suerte de “turistas accidentales” de la novela de Anne Tyler buscan librarse de las incomodidades y novedades de los viajes creando una suerte de burbuja donde el viajero se siente a salvo, la mayoría de nosotros entra en los viajes como en una suerte de aventura.Y es aquí donde está su riqueza y su posibilidad de revelarnos algo más de lo humano.


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http://us.f2.yahoofs.com/bc/42cefe8e_1776a/bc/cronica.doc?bfWAcVDBjnWJDd9Y